Opinión

Para atrás como el cangrejo

Las esperanzas de la sociedad del Distrito del Puerto más importante sobre el Pacífico, de tener un mandatario que piense “primero la gente” se convirtió en la mano empolvada y por ende esa frase está ya saturada. El lector no se equivoca cuando toca una posición política, el que se equivoca es el mandatario.

 

Jamás en mi vida de experiencia política había visto un Gobierno que ha venido importando hombres y mujeres de otras ciudades para ocupar los cargos públicos, desplazando de un plumazo al profesionalismo de este Distrito, como se ha evidenciado en los recientes nombramientos. Cuando el gobernante permite que dos toldillos lo manejen tiene el fracaso administrativo asegurado. A distancia se deja ver que ya no gobierna ni su casa, ¿cómo va a gobernar una ciudad? Todos entendemos que este gobierno fracasó y en grandes proporciones, puesto que los toldillos son de muchos quilates, es decir, bastante pesados. Es tan grave lo que sucede en este Distrito que se oyen comentarios de personas de bastante poder opinando que el gobierno nacional está reclamando dinero porque pasó el tiempo de ejecutar dichos dineros, la pregunta es entonces ¿qué le está pasando a la gente?

 

Cuando se pierde el horizonte, o el norte se descontrola la etapa de la gobernabilidad y solo se piensa en obtener pingües ganancias para llenar sus profundos y acantilados bolsillos. Un desgobierno como el que estamos atravesando los bonaverenses es muy peligroso, aún más cuando es ocasionado por una mente vacía que no piensa más allá de sus narices. Una mente vacía no tiene margen de tomar decisiones reales, el pueblo tiene que prepararse porque el vendaval que se nos viene parece ser más fuerte que Irma o María, pues aquí se cumple la sentencia bíblica “el que siembra escasamente, naturalmente tiene que cosechar fracasos”. Una mente escasa de formación solo sirve para las equivocaciones, ser egoísta, caprichoso y perverso pues la experiencia no se cambia con trampas, se gana en el campo de batalla, con humildad, sinceridad y respeto con su gente, tenemos un gobierno inestable pero la comunidad tiene la última palabra. Lo que está sucediendo, nos pone a pensar que en vez de avanzar vamos para atrás como el crustáceo cascarudo.

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