Historia

El agua en Buenaventura

Buenaventura tiene sus inicios más o menos en 1820 por la migración de personas provenientes de los diferentes ríos aledaños a la Isla Cascajal. Esta aldea que se comienza a formar tiene la misma génesis de las aldeas ribereñas, o de nuestra costa Pacífica, es decir, el de un sistema de construcción de aldea lineal como siguiendo el curso de un río. Lo anterior, conllevó a que los primeros habitantes de la Isla recogieran el agua al igual que lo hacían en el campo o en sus sitios de origen, acopiando en cualquier recipiente las agua lluvias. Dichas aguas se utilizaban para todos los quehaceres de ese entonces, que en realidad fueron usos muy primarios tales como: cocinar los alimentos, el aseo personal y el aseo de la casa. En realidad, la antigua Buenaventura pasó mucho tiempo siendo una aldea, un pueblo de ranchos con techos de paja. Lo que provocó que en sus inicios la higiene denotaba por su ausencia y que de esta forma se propagara una infinidad de problemas de salud, haciéndose presente entre los habitantes la fiebre amarilla y todas las enfermedades endémicas de la región tales como la tuberculosis, el pián, paludismo, difteria, etc.

Posteriormente, al pasar el tiempo y ante el continuo crecimiento poblacional, obviamente se requería mucha más agua. Frente a esta situación, se sumaba el agravante de que en Buenaventura persistían los largos periodos de verano, según se relata en la obra “Buenaventura la Ciudad del Pacifico”. Asimismo, en ese entonces el agua la traían en Bongos (recipientes grandes) desde el Río Dagua, o también del llamado Chorro de Mojica desde el corregimiento de Córdoba. De esta manera, se llenaban los bongos repletos de agua para ser conducidos en canoas hasta la Isla por sudorosas bogas. Una vez ya estaban en la aldea de Buenaventura, eran vendidas a diez o veinte pesos la lata, esta era una buena forma de mitigar la falta de agua. No obstante, no toda la población tenía acceso al agua por el asunto monetario o económico, por tal motivo el General Buendía Carreño acabó con esta práctica, poniéndola al servicio las locomotoras del ferrocarril, que traían desde los mismos sitios el preciado líquido a toda la población. Lo anterior, sin distingo de la posición social o económica.

EL ACUEDUCTO MUNICIPAL
Para 1920 Buenaventura había crecido ostensiblemente. Por tal motivo, se requería de un acueducto que trajese el agua a la población que ya estaba pasando de ser una aldea a ser un pueblo. Fue en este momento que, a principio de los años 1930, ya con 15 mil habitantes, inició la construcción del acueducto con una tubería de 16 pulgadas. Tubería que aún presta servicio, al igual que un tubo paralelo de la misma dimensión que desde la bocatoma en el río Escalerete va a las instalaciones portuarias.

Los primeros tanques para el almacenamiento del agua se ubicaron en un terreno en la entrada del barrio El Jorge, estos todavía prestan el servicio, pero solamente como reservorio de agua o cisterna para el servicio de agua del Hospital Regional. No obstante, para esa época era reservorio de agua para todo el pueblo o caserío.

Asimismo, cabe resaltar que la tubería que va directo para las instalaciones portuarias ha sido a través del tiempo motivo de descontento por parte de la ciudadanía, debido a que esta agua la venden a los barcos facturándose siempre en dólares sin que nunca se conozcan los reportes por los verdaderos valores por la venta de esta agua. Lo que sin duda alguna representa un detrimento para la ciudadanía, puesto que siempre sacrifican el servicio de las gentes con tal de prestar este servicio a los barcos y obtener los dólares.

INSFOPAL:
Con el paso del tiempo la administración del primer acueducto por parte de los Ferrocarriles Nacionales pasó a la INSFOPAL.

La entidad encargada de la administración del acueducto de Buenaventura se denominó INSFOPAL, Instituto de Fomento Municipal. Inició sus labores en 1959y concluyó en el año 1971, prestado de esta forma el servicio por un periodo de doce años.

Su área administrativa funcionó al lado de los primeros tanques de almacenamiento de agua, a la entrada del barrio El Jorge.

ACUAVALLE:
Acuavalle, administraba acueductos de otros municipios del Valle del Cauca. Por tal motivo, de ahí se deriva su nombre, Aguas del Valle. Esta empresa inició sus labores en 1971 en la ciudad después que INSFOPAL delegara la administración del acueducto a su primer gerente, el señor Jorge Ordoñez. A quien le correspondió administrar en el Centro de la ciudad cuatro tanques o reservorios elevados para el agua. Estos almacenaban cada uno aproximadamente mil metros cúbicos de agua e incrementaba la presión en el fluido. Por esta razón, hay que mencionar que estos tanques aún prestan el servicio,los podemos observar en nuestro paisaje urbano ya que se localizan de la siguiente forma: dos en la loma del Barrio Centenario, un tercer tanque en los predios donde operan las oficinas de administración de Hidropacífico (Tanque ya desaparecido) ubicado en el Barrio Obrero y por último el tanque ubicado en la subida del Barrio Nayita que aún funciona.

Bajo la misma línea, debido al crecimiento poblacional de Buenaventura Acuavalle atendió la demanda de la ciudad en su parte continental puesto que era notorio el crecimiento en el Kilómetro 10, zona de Gamboa. Por tal motivo, para la época de 1960 construyó un tanque de tres mil metros cúbicos y construyó un acueducto con una tubería de 39 pulgadas.

Las anteriores obras aumentaron ostensiblemente el flujo de agua y por consiguiente el buen servicio. Asimismo, en esa época el servicio era relativamente bueno debido a que en ese entonces la ciudad no había crecido mucho poblacionalmente.

Por esta razón, el agua alcanzaba para todos/as, y no había tantos cortes del fluido o tanto traumatismo como se presenta actualmente.

La empresa Acuavalle aún subsiste en pleno siglo XXI, prestando sus buenos servicios a la mayoría de los Municipios del Valle del Cauca.

HIDROPACÍFICO:

Inicia sus labores a partir del año 2002 relevando de sus funciones al prestador Acuavalle. En una licitación amañada se le entregó, por 20 años, el contrato para la administración de los sistemas de acueducto y alcantarillado a la empresa Conhydra S.A, una sociedad con origen en Santa Fe de Antioquia.

Ésta, luego de “ganar” la licitación, creo a Hidropacífico S.A. para que manejara el acueducto y el alcantarillado de Buenaventura.

De acuerdo con el contrato la responsabilidad de Hidropacífico es la de operar los sistemas de acueducto y alcantarillado con unos niveles mínimos de calidad, elaborar el catastro de usuarios y mantenerlo actualizado; elaborar y actualizar el inventario de redes; mantener los sistemas y equipos que recibió de S.A.A.B. A demás, la de elaborar y diseñar el Plan de Obras e Inversiones, cuya finan ciación es responsabilidad del Municipio hoy Distrito – de acuerdo con el contrato. Por tal motivo, a la nueva empresa se le entregó, prácticamente, el patrimonio acumulado en más de 70 años, incluido el tecnológico.

Con este contrato la nueva empresa privada se comprometió a suministrar agua potable, las 24 horas, para todos los usuarios en un término de tres años.

No obstante, lo único que ha mejorado la empresa es el recaudo, además de la burocracia, puesto que las alzas en las tarifas son del 80%. Además, el cobro jurídico se ha implementado contra los usuarios, así no gocen de un buen servicio. Por este motivo, el abuso de la posición dominante de la empresa es el pan de cada día. Ante esta situación es evidente que aumentan los desconectados y el corte en el servicio y aumentan también las ganancias en la reconexión, lo que, sumado a sus incumplimientos, le ha generado jugosas utilidades anuales.

La empresa privada, Hidropacífico S.A., ha provocado un evidente desmejoramiento de las condiciones de vida de la población con su prestación del servicio. Estas son algunas de las razones por las cuales los habitantes de Buenaventura exigen la reversión del contrato de Hidropacífico S.A., ya que éste parece un contrato maldito.

Administraciones de alcaldes, gobernadores y hasta presidentes que han opinado al respecto no han podido sacar de la ciudad a esta empresa. Por otra parte, es necesario señalar que para mejorar el servicio de agua se han destinado cifras realmente astronómicas. No obstante, estos dineros encuentran un barril sin fondo auspiciado por los politiqueros de siempre, quienes colaboran a este desgreño administrativo en detrimento de la ciudadanía.

Paralelamente, la actual Administración Distrital en cabeza de su alcalde Eliécer Arboleda Torres, aparentemente se ha empeñado en revisar este contrato con la finalidad de prescindir de Hidropacífico. No obstante, junto con la gobernadora no se logran poner de acuerdo si la empresa que la reemplazará será una empresa pública o privada. Frente a esto, considero que si se le da la administración del acueducto a otra empresa privada no se estará haciendo nada, puesto que todo seguiría igual. En este tema, es necesario señalar que el comité del Agua de Buenaventura y la ciudadanía en general aboga por una empresa pública. Pero Hidropacífico en cualquiera de los dos casos solicita una cuantiosa indemnización. Por último, después del Paro Cívico que duró 22 días, las expectativas se han ampliado en la dirección de crear una empresa pública.

Buenaventura y sus paradojas

Buenaventura cuenta con seis grandes cuencas hidrográficas, una de ellas es la segunda más caudalosa del país. Asimismo, es una de las regiones con mayor nivel de pluviosidad del planeta. A pesar de lo anterior, paradójicamente, no tiene un mediano servicio de agua potable para su población que ya está cerca de los quinientos mil habitantes.

Podemos entonces concluir que en Buenaventura tenemos abundante agua en las cuencas Hidrográficas, en el Océano Pacifico, abundante agua en los innumerables ríos que circunda a Buenaventura, abundante agua de lluvia; del cielo nos cae toda el agua imaginable. Es decir que tenemos abundante agua por todas partes… menos donde la necesitamos, en los tubos y en el acueducto no tenemos agua.

Vivimos una gran paradoja en materia de acueducto.

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